Es, pues, manifiésto que la ciudad existe por naturaleza y que es anterior al individuo, pues si el individuo no puede de por sí bastarse a sí mismo, deberá mantener con el todo político la misma relación que las otras partes mantienen con su respectivo todo. Quien sea incapaz de entrar en esa participación común, o quien, a causa de su propia suficiencia, no necesite de ella, no es parte de la ciudad, sino un animal o un dios.
Aristoteles. Política.
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